Dia 135: Deus ainda perdoa pecados em Jesus!
“Acima
dele estavam serafins; cada um deles tinha seis asas: com duas cobriam o rosto,
com duas cobriam os pés, e com duas voavam. E proclamavam uns aos outros:
"Santo, santo, santo é o Senhor dos Exércitos, a terra inteira está cheia
da sua glória". Ao som das suas vozes os batentes das portas tremeram, e o
templo ficou cheio de fumaça. Então gritei: Ai de mim! Estou perdido! Pois sou um
homem de lábios impuros e vivo no meio de um povo de lábios impuros; e os meus
olhos viram o Rei, o Senhor dos Exércitos! " Então um dos serafins voou
até mim trazendo uma brasa viva, que havia tirado do altar com uma tenaz. Com
ela tocou a minha boca e disse: "Veja, isto tocou os seus lábios; por
isso, a sua culpa será removida, e o seu pecado será perdoado". Isaías 6.2-7
O profeta Ezequiel quando teve a visão da glória do
Senhor também se prostrou: “Tal como a aparência do arco-íris nas nuvens de
um dia chuvoso, assim era o resplendor ao seu redor. Essa era a aparência da
figura da glória do Senhor. Quando a vi, prostrei-me com o rosto em terra, e
ouvi a voz de alguém falando. Ele me disse: "Filho do homem, fique de pé,
que eu vou falar com você". Enquanto ele falava, o Espírito entrou em mim
e me pôs de pé, e ouvi aquele que me falava.” Ezequiel 1.28; 2.1,2
O apóstolo João quando teve a visão de Jesus glorificado
no Apocalipse também se prostrou, caiu como morto: “Quando o vi, caí aos
seus pés como morto. Então ele colocou sua mão direita sobre mim e disse:
"Não tenha medo. Eu sou o primeiro e o último. Sou aquele que vive. Estive
morto mas agora estou vivo para todo o sempre! E tenho as chaves da morte e do
Hades.” Apocalipse 1.17,18
O texto que lemos em Isaías mostra a Glória de Deus e
todas as vezes no Antigo Testamento, ou mesmo no Novo Testamento que alguém via
a glória a Deus a pessoa reconhecia que era pecadora.
Na história da igreja, nos grandes avivamentos, parece
que os céus desciam, a terra tremia, os montes se abalavam e os corações
tremiam diante da Glória de Deus se manifestava nas cidades através da sua
igreja fiel e de homens e mulheres tementes a Deus.
Necessitamos de um reavivamento urgente! Se você
observar os capítulos 1 a 5 de Isaías ele está acusando o povo de Israel e Judá
por seus pecados, mas quando ele tem um encontro com a Glória de Deus, quando
vê Jesus reinando em um momento crucial, na morte do rei Uzias (Isaías 6.1), percebe
que apesar de ser um profeta, de ser porta voz de Deus, era um pecador e por
isto clama: “Ai de mim!” (Isaías 6.5). Se não fosse a graça a Deus aqui
manifestada neste texto na forma simbólica do fogo que consome o pecado através
da brasa viva tirada do altar que tocou os lábios do profeta e perdoou os seus
pecados, ele continuaria a sua vida sem o perdão de Deus (Isaías 6.7).
Mas observe os passos para o perdão dos pecados: 1-
Aceite que você e eu somos pecadores; 2- O pecado nos afasta de Deus; 3-
Precisamos clamar por perdão dos nossos pecados através de Jesus; 4- Quando Deus
estende a sua graça sobre nós somos limpos para a Sua Glória!
Leia o que o discípulo amado escreveu: “Meus
filhinhos, escrevo-lhes estas coisas para que vocês não pequem. Se, porém,
alguém pecar, temos um intercessor junto ao Pai, Jesus Cristo, o Justo.” 1
João 2.1
Não é pelo que fazemos! Não é por
nossa bondade humana! Não por nossa justiça humana! Mas é porque Deus ainda
perdoa pecados através de Seu Filho Jesus, o Justo, nosso Único Mediador!
Momento de Oração: “Meu Deus,
quero entregar minha vida ao Senhor neste momento! Dizer que sou um pecador e
que necessito do seu perdão! Peço ao Senhor que habite em mim, em Nome de
Jesus, Amém!”
Dr. Uanderson Pereira da Silva.
Mensagem em Português:
Mensaje en español:
Día 135: ¡Dios aún perdona los pecados en Jesús!
“2 Por encima de
él había serafines, cada uno de los cuales tenía seis alas: con dos de ellas se
cubrían el rostro, con dos se cubrían los pies, y con dos volaban. 3 Y
se decían el uno al otro: «Santo, santo, santo es el Señor Todopoderoso; toda la tierra
está llena de su gloria». 4 Al sonido de sus voces, se
estremecieron los umbrales de las puertas y el templo se llenó de humo. 5 Entonces
grité: «¡Ay de mí, que estoy perdido! Soy un hombre de labios impuros y vivo en
medio de un pueblo de labios blasfemos, ¡y no obstante mis ojos han visto al
Rey, al Señor Todopoderoso!»
6 En ese momento voló hacia mí uno de los serafines.
Traía en la mano una brasa que, con unas tenazas, había tomado del altar. 7 Con
ella me tocó los labios y me dijo: «Mira, esto ha tocado tus labios; tu maldad ha
sido borrada, y tu pecado, perdonado». Isaías 6.2-7, NVI
El profeta Ezequiel, cuando tuvo la visión de la gloria del Señor,
también se postró: “28 El resplandor era semejante al del arco iris cuando aparece en las nubes
en un día de lluvia. Tal era el aspecto de la gloria del Señor.
Ante esa visión, caí rostro en tierra y oí que una voz me hablaba. 2 Esa voz me dijo: «Hijo de hombre, ponte en pie, que voy a hablarte». 2 Mientras me
hablaba, el Espíritu entró en mí, hizo que me pusiera de pie, y pude oír al que
me hablaba.” Ezequiel
1.28; 2.1.2
El apóstol Juan, cuando tuvo la visión de Jesús glorificado en
Apocalipsis, también cayó, cayó como muerto: “Al verlo, caí a sus pies como muerto; pero él, poniendo su mano derecha
sobre mí, me dijo: «No tengas miedo. Yo soy el Primero y el Último, 18 y el que
vive. Estuve muerto, pero ahora vivo por los siglos de los siglos, y tengo las
llaves de la muerte y del infierno.” Apocalipsis
1.17, 18
El texto que leemos en Isaías muestra la Gloria de Dios y cada vez en el
Antiguo Testamento, o incluso en el Nuevo Testamento que alguien vio la gloria
de Dios, la persona reconoció que era un pecador.
En la historia de la iglesia, en los grandes avivamientos, parece que
los cielos descendieron, la tierra tembló, las montañas se sacudieron y los
corazones temblaron ante la Gloria de Dios manifestada en las ciudades a través
de su iglesia fiel y hombres y mujeres temerosos de Dios.
¡Necesitamos un avivamiento urgente! Si nos fijamos en los capítulos 1 a
5 de Isaías, él está acusando al pueblo de Israel y Judá por sus pecados, pero
cuando tiene un encuentro con la Gloria de Dios, cuando ve a Jesús reinando en
un momento crucial, en la muerte del rey Uzías ( Isaías 6.1), se da cuenta de
que a pesar de ser un profeta, de ser el portavoz de Dios, él era un pecador y
por esto grita: "¡Ay de mí!" (Isaías 6.5). Si no fuera por la gracia
de Dios aquí manifestada en este texto en la forma simbólica del fuego que
consume el pecado a través del carbón vivo tomado del altar que tocó los labios
del profeta y perdonó sus pecados, continuaría su vida sin el perdón de Dios (Isaías
6.7).
Pero observe los pasos para el perdón de los pecados: 1- Acepte que
usted y yo somos pecadores; 2- El pecado nos aleja de Dios; 3- Necesitamos
clamar por el perdón de nuestros pecados a través de Jesús Cristo; 4- Cuando
Dios extiende su gracia sobre nosotros, ¡somos limpiados para su gloria!
Lea lo que escribió el discípulo amado: “Mis queridos hijos, les escribo estas
cosas para que no pequen. Pero, si alguno peca, tenemos ante el Padre a un
intercesor, a Jesucristo, el Justo.“ 1 Juan
2.1
¡No es lo que hacemos! ¡No es por nuestra bondad humana! ¡No es nuestra
justicia humana! ¡Pero es porque Dios aún perdona los pecados a través de Su
Hijo Jesús Cristo, el Justo, nuestro Único Mediador!
Momento de oración: “¡Dios mío, quiero dar mi vida
al Señor ahora mismo! ¡Decir que soy un pecador y que necesito tu perdón! ¡Le
pido al Señor que more en mí corazón, pues lo necesito! Oro en el Nombre de
Jesús, amén!
Dr. Uanderson Pereira da
Silva.

Comentarios
Publicar un comentario